LA RUSTICHELLA
EL MUNDO DE SERGIO

Una historia de pasión, cultura y excelencia.

Trufas: un arte familiar

La historia de La Rustichella comenzó en 1986, pero sus raíces se remontan mucho más atrás, a la pasión por las trufas y la tradición umbra que compartían Sergio Brugnoli , originario de Norcia, y su esposa Maria Marsili . Tras años de experiencia en el sector, decidieron transformar su pequeño taller familiar en una empresa global, abriendo su primera planta en San Cesareo, cerca de Roma.

Fue durante sus primeros viajes al exterior, especialmente a América, que Sergio y María se dieron cuenta de la fascinación de las trufas italianas: un asombro que encendió en ellos el deseo de llevar esta excelencia al extranjero.

Con absoluta dedicación, una calidad inquebrantable y el uso exclusivo de ingredientes naturales, La Rustichella se ha labrado una reputación internacional a lo largo de los años. Este compromiso perdura hoy en día, incluso a través de sus tres hijos , quienes han crecido con la misma pasión y forman parte activa de un legado que continúa evolucionando.

El símbolo de esta historia es el famoso Paté de Trufa Negra de la línea Must Have : un best seller mundial que, después de muchos años, sigue siendo el producto más querido y buscado, pura expresión de la excelencia que Sergio y María comenzaron a construir hace más de cuarenta años.

1948 - El mundo de Sergio

La cultura de la trufa

En 1948, Sergio Brugnoli, fundador de La Rustichella, nació en Norcia (Umbría), uno de los lugares más emblemáticos para la caza de trufas. Su personalidad carismática y auténtica, su capacidad profesional, marcada por una combinación de creatividad y dedicación, y su amor por las diversas culturas, sentaron las bases de un espíritu emprendedor con una visión revolucionaria que, con el paso de los años, le valió el apodo de "el showman de gran corazón".
Su enfoque de la vida, basado en la pasión, el respeto por la tierra y la fidelidad a la tradición, se ha materializado en un sueño: crear el mejor paté de trufa del mundo. En este proyecto de vida y trabajo, Sergio cuenta con el apoyo de Maria Marsili, con quien se casó en 1976.

1980 - Experimentos

La elección de la trufa

Antes de fundar La Rustichella, Sergio y María dieron sus primeros pasos en el mundo empresarial, trabajando con productos distintos a los que posteriormente definirían su empresa. El punto de inflexión llegó con sus primeros viajes al extranjero, en particular con una importante experiencia en América, donde la pareja descubrió el interés y la curiosidad de los extranjeros por los auténticos productos italianos. Fue en este contexto que surgió el nombre "La Rustichella", evocando un negocio sencillo y genuino, profundamente arraigado en la tierra, al igual que las verduras en aceite que inicialmente caracterizaron su producción.

1986 - La Rustichella

El nacimiento de un sueño

Impulsados ​​por el deseo de crear algo totalmente propio y la pasión por el «Hecho en Italia», los Brugnoli fundaron La Rustichella. Su aventura comenzó con el deseo de llevar al extranjero un nivel superior de calidad, no solo en cuanto a producto, sino también en cuanto a servicio relacionado con la comercialización de trufas, un ingrediente que siempre ha estado presente en sus vidas y tradiciones familiares. La empresa nació del deseo de traspasar fronteras, de explorar nuevos horizontes más allá de la tierra natal de sus familias, manteniendo al mismo tiempo una fuerte conexión con la tierra y sus raíces.

2008 – Entre la tradición y la innovación

Bases sólidas para el futuro de la empresa

Con recursos limitados pero una gran riqueza de ideas, Sergio se adentró en el mundo de las trufas, expandiendo rápidamente la empresa más allá de sus fronteras. Su dedicación a este producto se refleja en cada aspecto del negocio, desde la venta de trufas frescas hasta la elaboración de cremas. Cada producto refleja un compromiso con la calidad, la tradición y la innovación, mediante el uso exclusivo de ingredientes y procesos naturales que preservan su autenticidad. La Rustichella representa una combinación única de tradición e innovación en la industria culinaria. Sergio ha transformado su sueño en una realidad empresarial, forjando un vínculo entre las raíces culinarias de Italia y las necesidades de los mercados globales.

2010 (EE. UU.) - El mercado internacional: el sueño americano

Sergio Brugnoli, embajador mundial de la trufa

Sergio Brugnoli encarna la esencia del italiano cosmopolita. Su profundo respeto por la diversidad cultural y su pasión por la intersección de la gastronomía local y la tradición trufera lo convierten en un pionero de la internacionalización. Respetando la diversidad culinaria mundial, brinda a chefs y compradores la libertad de expresar su creatividad en el uso de las trufas, creando así una verdadera sinergia entre la nobleza del producto y su riqueza cultural. Su enfoque innovador contribuye a la difusión de una "cultura global de la trufa", destacando la importancia de la colaboración entre productores, innovadores, chefs y clientes internacionales. Su pasión y dedicación lo impulsan a crear formas innovadoras de utilizar las trufas en todo el mundo, transformando su empresa, Rustichella Truffles, en un icono mundial de la excelencia culinaria. La expansión a nuevos mercados comenzó en EE. UU. en 2010.

2017 (Singapur) - Fusión Gastronómica: Cuando las Trufas se Encuentran con el Mundo

Expansión de Rustichella Truffles a Singapur

Gracias a la iniciativa de Sergio Brugnoli, Rustichella Truffles llegó a Singapur en 2017, justo en el auge de su renacimiento gastronómico. Aquí, las trufas italianas se fusionan con una escena culinaria vibrante e innovadora, creando una fusión única de sabores mediterráneos y tradiciones asiáticas.

Los chefs y restauradores quedan inmediatamente fascinados: la trufa se convierte en un ingrediente de prestigio, capaz de realzar cada plato y conquistar al público más exigente.

La visión de Brugnoli transforma así la trufa en un símbolo de sabor y refinamiento , reconocido y apreciado en toda la ciudad. Este encuentro de culturas demuestra una verdad sencilla: la trufa tiene un poder universal. Puede unir mundos diferentes, cautivar a todos los paladares y dejar huella dondequiera que aterriza.

2021 (Reino Unido) - La excelencia de la trufa llega al Reino Unido

Trufas italianas más allá de las fronteras nacionales

En 2021, gracias a la visión de Sergio Brugnoli, Rustichella Truffles trajo las trufas italianas al Reino Unido. En las ciudades británicas, chefs y aficionados acogieron de inmediato esta exquisitez, incorporándola a sus recetas y creando una fusión natural de tradición italiana y creatividad británica.

En poco tiempo, la trufa se convirtió en un símbolo de elegancia y sabor , conquistando los paladares más exigentes y enriqueciendo la escena gastronómica del país.

2022 (Brasil) - La expansión de las Trufas Rustichella en Brasil

Una cálida bienvenida a las trufas en la cocina brasileña

Rustichella Truffles se expande a Brasil en 2022, llevando la reconocida tradición italiana de la trufa al corazón de Sudamérica. En un país reconocido por su vibrante y diversa cultura culinaria, las trufas encuentran un nuevo terreno fértil para expresar su exclusividad. Chefs y consumidores brasileños acogen con entusiasmo esta exquisitez, incorporándola a sus creaciones culinarias y combinando magistralmente las influencias mediterráneas con la vibrante tradición gastronómica brasileña. Gracias a la visión de Brugnoli, las trufas se están convirtiendo en un símbolo de refinamiento y sabor, cautivando los paladares de los amantes de la gastronomía en todo Brasil. Esta expansión de las trufas no solo enriquece la cultura culinaria brasileña, sino que también demuestra el poder unificador de esta exquisitez, capaz de crear conexiones entre diversas tradiciones gastronómicas unidas por la pasión por la excelencia culinaria.

2024 - El relevo del testigo

La Rustichella hoy

Sergio Brugnoli, con su carisma y su capacidad para compartir su pasión por las trufas, se convirtió en la piedra angular de La Rustichella. Su enfoque directo, su capacidad para crear vínculos genuinos y su visión de una empresa que representa, ante todo, a una familia, han contribuido a que la marca sea reconocida y respetada internacionalmente.
La siguiente generación, heredera de la misma pasión y dedicación de los fundadores, continúa el legado de La Rustichella. Una fuerte conexión con el pasado se combina con el deseo de explorar nuevos caminos y seguir desarrollando la empresa, respetando siempre sus principios originales. El objetivo es perpetuar la conexión con la tierra y la cultura de la trufa, afrontando los retos de un mercado global con innovación y estrategia.